martes, 20 de septiembre de 2011

La puntualidad es cosa de hombres.

Hay que ser puntual. Llegar una hora antes es tocar los huevos y media hora después dar que decir.

Me da igual que hayas quedado con esa vecina del 3º B que te vuelve loco, con tu jefe o con tu madre para ir a comprar calzoncillos a la mercería de tu barrio porque esos "Abanderado" tienen la goma dada de sí.


Ser puntual dice mucho de tu actitud frente a la vida y del interés que demuestras hacia aquel al que no vas a hacer esperar.


Te preguntarás por qué es tan importante la puntualidad, pues bien, si Marlon Brando no hubiese sido puntual no habría llegado a coger nunca ese tranvía llamado deseo y para la gente nacida del 94 en adelante, si Justin Bieber no hubiese sido puntual no podría haber recogido sus mierdas de premios que le dio la MTV.


No hace falta tener un reloj así para ser puntual, pero tampoco está de más.
La puntualidad dice mucho de la personalidad de un hombre. Un hombre puntual es un hombre responsable, comprometido consigo mismo, preocupado por dar una buena imagen, interesado en lo que hace y, ¡Qué cojones! , ser un caballero.


A la hora de tener una cita romántica, puedes permitirte el no ser del todo puntual. Cinco o diez minutos de espera pueden resultar tan misteriosos e inquietantes para tu dama que pueden jugar una baza a tu favor.

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